Editorial 2011-1

A todos nuestros lectores, amigos y consiervos, deseamos saludarlos deseando para usted lo mejor de las bendiciones del Señor. Los acontecimientos relevantes a nivel mundial, se han negado a detenerse en este año 2011. Estas cosas sin lugar a dudas dejaran un precedente junto a sus inevitables consecuencias en los tiempos que vienen por delante.

 

 Los reflectores y las cámaras del mundo, se enfocaron al inicio del año en lo que sucedió en Egipto, cuando los habitantes de aquel país decidieron poner fin a una dictadura que los había gobernado por casi 30 años. La pregunta que prevalece aun por parte de los que amamos al pueblo de Israel es: ¿Respetará el nuevo gobierno el tratado de paz que Mubarak el líder depuesto mantuvo con Israel por todo ese tiempo? Todavía esta por verse, por lo tanto debemos de estar despiertos a lo que suceda con la Nación de Israel, pues Dios le ha placido usar a este pueblo como el Reloj que marca las horas del tiempo profético.

 

Todavía, no terminaba la situación en Egipto, cuando la nación vecina de Libia enfrentaba ya una situación semejante. Los habitantes Libios determinaron también poner fin la dictadura de Moammar Gadhafi que por cerca de 40 años los había gobernado. La situación tanto en Egipto como en Libia estremecieron los mercados internacionales, causando un alza de los precios, particularmente en el petróleo cuyos efectos resintieron nuestros bolsillos. Cabe mencionar que para la hora que escribo esta nota, las Naciones Unidas por medio del Consejo de Seguridad, decidieron intervenir a favor de la resistencia civil en contra de la dictadura de Moammar Gadhafi.

 

Mientras la situación se tornaba tensa en Libia, los reflectores se tuvieron que enforcar hacia la parte oriental del planeta: Japón, que había sido sacudido por un sismo de 9.0 grados, causando un tsunami que dejó consecuencias destructivas, dolor, muerte e incertidumbre, con una estimación de mas de 10,000 muertos y una gran cantidad de desaparecidos. ¿Que es lo que sigue? ¿Hacia donde las cámaras de la noticia me moverán en los próximos días?

 

Las opiniones pueden variar en cuanto al origen de todos estos acontecimientos mencionados, las cuales son respetables. Pero en medio de todas esas opiniones surge una pregunta que ha sacudido a todos las generaciones pasadas y esta sacudiendo a nuestra presente generación: ¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó? ¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno? ¿Por qué se lamenta el hombre viviente? Laméntese el hombre en su pecado. (Lamentaciones 3:37-39).

 

Si bien esta escritura nos dice que es Dios quien permite todas estas cosas, el contexto nos explica que no lo hace por su gusto: "Porque El no castiga ni aflige por gusto a los hijos de los hombres" (Verso, 33 BDLA).

 

La parte final de esta escritura nos anima a buscar una solución o un escape de todas estas cosas: "Examinemos nuestros caminos y escudriñémoslos, y volvamos al SEÑOR; alcemos nuestro corazón en nuestras manos hacia Dios en los cielos. Nosotros hemos transgredido y nos hemos rebelado; tú no has perdonado". (Lamentaciones 3:40-42).

 

Los invito a que lejos de vivir en la extrema preocupación, o en la incertidumbre por las cosas que vemos y oímos, hagamos esto que nos recomienda Jeremías el profeta, quien le toco ver en su tiempo cosas peores que las que nosotros vemos. Volvamos al SEÑOR; alcemos nuestro corazón en nuestras manos hacia Dios en los cielos. Atrevámonos a pronunciar las palabras dichas por un gran líder: "Yo y mi casa, serviremos al Señor" Josue, 24:15

 

Pastor: E. Aviles 

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