El Shofar No. 29 Nueva edición
Saludos gloriosos en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo para todos mis hermanos, consiervos, y compañeros en el trabajo de la viña del Señor.
En esta ocasión sentí en mi corazón ocupar esta esquina del tradicional editorial para compartirte algo que considero importante para todos nosotros, esperando que el Señor nos de "una habilidad especial para comprender o percibir este asunto de manera clara y rápida." (Definición de la palabra sagaz, según el diccionario Larousse.).
Los problemas y necesidades del mundo actual han llevado a la mayoría de los países del mundo a cambiar su estrategia en el trato con las demás naciones. Cada país, sin importar su formación estructural han estado dispuestos a gastar enormes recursos en lo que ellos llaman la diplomacia o "Relaciones Exteriores"; por medio de las cuales forman acuerdos, tratados o alianzas que favorecen a los ciudadanos que representan.
En estos tratados que se logran por medio de las Relaciones Exteriores, cada país sigue siendo autónomo; cada uno de ellos sigue funcionando con sus respectivas leyes y normas constitucionales. Mas bien los acuerdos son solo para reconocer que cada país aunque diferente el uno al otro se necesitan mutuamente para poder hacer frente a los problemas mas comunes de sus ciudadanos.
Triste es el caso de la gente que vive gobernada por gobiernos que no quieren tener relaciones, tratados y acuerdos mas allá de sus fronteras. Gobernantes que siempre se han creído que solo su sistema trabaja y que a la vez es mejor que todos los demás. Para la mayoría de los ciudadanos que están bajos esos gobiernos solo viven esperanzados con el día en que puedan escapar de ese sistema, y una vez fuera no sienten el menor deseo de regresar.
En el caso de la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo, se nos ha dicho que está distribuida por todo el mundo, a través de naciones, lenguas y diversas razas. Sin temor a equivocarme, me atrevo a decir que también está esparcida por todo el mundo a través de la "Diversidad de Ministerios" que el mismo Señor ha establecido. (1- Cor. 12:5); los cuales están operando mediante diversos grupos o asociaciones ministeriales, para la edificación de el cuerpo de Cristo.
Aunque todos reclamamos tener nuestros estatutos y constituciones basados en la palabra del Señor, sin embargo parece que no hemos avanzado mucho en las "Relaciones Exteriores" a nuestros propios limites, mas allá del círculo de nuestra asociación ministerial o como le quiera llamar a la manada pequeña a la que pertenecemos; (por que es precisamente eso: una manada pequeña en comparación al gigantesco número de millones y millones que conforman la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo).
Hay quienes tienen desconfianza de relacionarse con los demás. Todavía peor, hay quienes piensan que solo el sistema de ellos funciona y todos los demás están perdidos y expuestos al fracaso. Y por lo tanto viven descalificando a todos aquellos que están en otros ministerios o asociaciones, negando a toda costa que Dios se pueda manifestar fuera de sus círculos.
Creo que el mundo secular, que muchas veces ha ignorado los Preceptos Divinos, nos ha dado una lección en poder aceptar que para poder ser mas eficaces tienen que estar dispuestos a relacionarse con los demás, sin comprometer su soberanía y leyes básicas de cada país.
En nuestras relaciones y trato con los demás no estamos comprometiendo nuestras convicciones fundamentales, "por que nadie puede poner otro fundamento del que ya ha sido puesto el cual es Jesucristo". ( 1-Cor, 3:11) Seguimos predicando que Dios es Uno (Deut. 4:6) Seguimos predicando que Jesucristo es el Señor; (Fil. 2:11). Seguimos Bautizando en Su Nombre, (Hec. 2:38). Seguimos pidiendo y creyendo sobre el descenso del Espíritu Santo, (Hec. 2:4) seguimos viviendo y siguiendo la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. (Heb. 12:14).
Mientras que el mundo secular, se siguen reuniendo logrando acuerdos de los cuales nos hemos beneficiado muchos de nosotros; la Iglesia del Señor se sigue fraccionando y desmembrando cada vez mas, a pesar del deseo ferviente de nuestro Dios, "Que TODOS sean una cosa" (Jn. 17:21). Este deseo de nuestro maestro parece importarnos poco; por eso el Señor exclamó en cierta ocasión: "porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz". (Luc. 16:8)
Nota: el diccionario Larousse describe la palabra sagaz como: alguien que tiene una habilidad especial para comprender o percibir una cosa de manera clara y rápida. ¿Que tan claros y rápidos somos para comprender esto?
Y tu amado hermano ¿como están tus Relaciones Exteriores? ¿Que opinión tienen de ti mas allá de tus fronteras? O que opinión tienes de los que NO viven ni trabajan en tu territorio? |